"Dime con quien andas, y te diré cuanto pesas". Algo asà defiende un estudio elaborado por Alison Hill, investigadora de Harvard. En este estudio se estipula que mientras más amistades obesas tenga una persona, más probabilidades tendrá de desarrollar también exceso de peso. Esto viene a confirmar estudios anteriores sobre la influencia del aspecto social en la ganancia de peso.
La obesidad es desde hace unos años un serio problema cada vez más extendido. Aparte del peligro para la salud (riesgo de diabetes tipo 2, afecciones cardiacas, riesgo de padecer varios tipos de cancer, etc.), supone un gasto creciente para las administraciones de los paÃses (en EEUU un 17% del gasto médico está destinado a la lucha contra la obesidad).
En este estudio se aplicó un modelo matemático desarrollado por la Universidad de Boston para identificar los factores comunes de una enfermedad contagiosa en un periodo de tiempo. Con esto se pretendÃa cuantificar la probabilidad de padecer obesidad.
Se descubrió que alguien con cuatro amigos obesos tenÃa el doble de posibilidades de sufrir exceso de peso, aumentando el riesgo mientras más amistades obesas se tenga. Esto demuestra que aparte de otros factores como una dieta deficiente o la falta de actividad fÃsica, el aspecto social también es un condicionante a tener en cuenta.
Todo esto es especialmente importante en las etapas de desarrollo, donde podemos encontrar abundantes ejemplos: desde el niño que pide la golosina que toman todos los demás en el recreo del colegio a la afición a pedir pizzas en cualquier reunión o celebración.
No hay una razón clara que explique porqué el tener amigos obesos hace que aumente el riesgo de padecer exceso de peso. Puede deberse al hecho de compartir hábitos alimenticios (dieta mal planificada, raciones más abundantes...), aficiones sedentarias, etc.
De todas formas, esto también indica que la forma más idónea de abordar este problema puede ser desde el punto de vista social. Igual que los malos hábitos se contagian, también pueden hacerlo los buenos. Desde la escuela, desde casa, todas pueden ser buenas ocasiones para predicar con el ejemplo. Asà que ya saben, ¡manos a la obra!
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